Pasa el tiempo y la realidad siempre nos recuerda las tareas que debimos realizar y que siempre dejábamos para otro día. Cuando llega el invierno, por ejemplo, nos damos cuenta de que no dimos antes el mantenimiento requerido a la caldera, o no hicimos las previsiones necesarias para mantener el calor dentro de la casa, y terminamos sufriendo las consecuencias de nuestro olvido. Para que eso no vuelva a ocurrir, aquí daremos algunos consejos para pasar los inviernos de una manera agradable y con la más cálida temperatura sin afectar en demasía a nuestro presupuesto.
Luego de tantos años y de tantos inviernos transcurridos, ya debemos saber que son dos los aspectos a considerar a la hora de hacer más eficiente el uso de una caldera: el mantenimiento y evitar los escapes de calor. Una caldera es un dispositivo o máquina de calefacción que se encarga de generar calor por combustión o resistencias eléctricas para calentar agua, agua que luego será transportada por todo el hogar por una red de tuberías. Las calderas pueden ser de gasoil, de gas, eléctricas o de biomasa y cada una de ellas emplea diferentes fuentes de energía, con las correspondientes diferencias de instalación y mantenimiento.
Las calderas deben recibir frecuentes mantenimientos, al menos una vez al año, que les permitan funcionar eficientemente, que nos hagan ahorrar en gastos de combustibles y puedan alargar su vida útil, evitando así reparaciones calderas que pudieran resultar mucho más costosas. Un mantenimiento básico consiste en revisar el depósito del gasoil o los filtros y válvulas de posibles obstrucciones que pudieran generar las partículas que traer el gasoil empleado. Es por ello indispensable usar un gasoil de buena calidad que traiga la menor cantidad de residuos para proteger así el sistema de calefacción del hogar. En este sentido, ayuda mucho el no dejar que la cantidad de gasoil llegue al mínimo pues el sedimento que pudiera existir en el depósito puede levantarse y llegar hasta el quemador hasta obstruirlo. Lo mejor es mantener siempre lleno el depósito de combustible y solo encender la caldera luego de una hora de haberla llenado. No hay que olvidar cambiar la boquilla de inyección y regular el termostato.
Hemos dicho que un mantenimiento anual y general a las calderas es necesario para que funcione adecuadamente. Sin embargo, hay otro aspecto que no debemos descuidar y es el referido al control del escape de calor para mantener la temperatura dentro de nuestro hogar. Un buen consejo consiste en instalar ventanas nuevas de PVC pues a través de ellas puede escapar un gran porcentaje del calor generado por las calderas, haciéndolas trabajar más de lo debido y gastando innecesariamente energía. Un trabajo de sellado en las ventanas, que impida la entrada de corrientes de aire, o invertir en ventanas aislantes, especialmente fabricadas para los cambios térmicos, sirve de mucho para lograr el objetivo de un hogar agradable en el invierno.